Dejá correr al río

El Río Paraná tiene una superficie de 2570 km pero solo 2550 metros de agua separan las ciudades de Encarnación, Paraguay, y Posadas, Argentina. Cuando M estaba trotando por la costanera del lado paraguayo y vio las luces del país vecino, no pudo evitar recostarse en la baranda y estirar los brazos. Parecían tan cercanas que creyó que con tres brazadas podría llegar al otro lado. La noche estaba abierta y recordó al señor G.

Treinta y cinco años atrás, el doctor G estaba pescando con su hijo y se detuvo a ver lo cerca que estaba de su país, tan cerca que parecía que con tres brazadas lo podía acariciar pero tan lejos que era imposible. El río le despertaba su nostalgia de exiliado. Tras días difíciles y noches de insomnio, la brisa paranaense lo puso desafiante y quiso ver si los vientos le traían olor a patria. Se acercó al punto de ser visible sin salir del límite argentino. Le salió caro. Pensó en tirarse al río pero viajaba con el pequeño R. Militares remolcaron su embarcación hasta Encarnación y él pudo volver a pisar su tierra en circunstancias no gratas.

Crianza en el interior de Paraguay

Este hermoso fin de semana fue un descanso obligado. Mi compu no prendió más y hasta el momento sigo sin recuperar el trabajo de la semana. Ahora, en la compu de Jade, me nace pensar en Jade y en su entorno, el campo. En corto tiempo, ya puedo enumerar las primeras ventajas de criar a mi niña de forma más coherente con la naturaleza.



Doce pollitos




Si hay algo que solemos comprar son huevos. Incluso en mi época de vegana no dejaba de comprar huevos para mi familia. Siempre está la palabra en la lista que anotamos y siempre olvidamos. Fue natural que teniendo lugar, hayamos pensado en tener gallinas ponedoras.  A partir de la idea, surgió un nuevo mundo para nosotros. ¿Dónde duermen las gallinas? ¿Qué temperatura soportan? ¿Dónde ponen los huevos? ¿Se necesita un gallo? ¿Qué comen? Y por internet empezamos a hacer consultas, a leer foros sobre gallinas y a mirar imágenes de todo tipo de gallineros, desde las jaulas hasta los spas avícolas.

Con unos postes de madera que estaban en la casa y un tejido empezamos a levantar una casita para ellas. No terminamos de poner la estructura (que nos llevó dos días) y el primer tejido cuando el vecino nos cuenta que en realidad el gallinero tiene que ser mucho más cerrado, que los pollitos son muy frágiles y hay que protegerlos del viento y el  fresco de la noche.  Con unas lonas reforzamos las paredes del gallinero, para evitar cualquier filtración de agua pero seguíamos dudando sobre como debía ser el piso y compramos unas maderas conglomeradas.

Mermelada de rosella en una cocina parabólica solar







…Al calentar el agua para el té, revisa que los rayos de sol den en el lugar indicado. Previamente sacó  el pan. Nos está preparando la merienda en su cocina que no es una cocina cualquiera, ubicada afuera de la casa. Y yo me regocijo por el mimo mientras voy a buscar las tazas. La mesa está servida. Té de rosellas, pan integral y mermelada de rosellas. Toco el cielo con las manos. Me cuenta que tiene un pote preparado para nosotros. Al cielo ya lo traspaso…

Eso fue hace poco más de un mes, en Encarnación, cuando tuve la suerte de entrevistar a Olga Samcevich de Ladán. Desde ese día, cada vez que quiero imaginar a una mujer del futuro, su recuerdo me viene a la mente. Olga es una artista plástica premiada y una docente jubilada de alma joven y 83 años. Creo que su mirada fresca nace de la pasión. Cuando habla de pintura o de cocina pareciera que le sube la temperatura del cuerpo y uno aprecia más sus bellos lapachos de acuarela, así como el sabor de la rosella que se disuelve en la boca, un dulce que fue preparado de una manera poco tradicional: en una cocina parabólica solar. Sí. En su patio tiene tres, aparte de un horno solar, un secador y un calentador solar para el baño.  Toda una revolución  ecológica.

Proyecto de migración a la inversa: El desafiante viaje de dejar la ciudad



Cuando vivía en el campo, vi como mi vecino se fue desprendiendo de su tierra. En un año lo vi vender primero un lote y luego otro. La última venta la realizó porque quería un futuro distinto para sus hijos. Una mujer le ofreció por cinco millones de guaraníes darle un puesto en la policía a la hija, que acababa de terminar el bachillerato. Él no lo dudó y apostó su última carta, quedándose solo con el terreno donde se levanta su casa. Tras cobrar la suma, la desconocida desapareció de la faz de mi vecino, y él se sintió doblemente estafado: Perdió su tierra y los sueños de sacar a su hija de la vida rural.

Anualmente, crece la tendencia de personas que migran del campo a la ciudad, encontrando, probablemente, más hambre en la urbe. Personas que por generaciones trabajaron la tierra, se quedaron sin más alternativa que emigrar al lugar donde las semillas nunca germinan, a un medio de asfalto. Encontrar trabajo en las afueras de las ciudades fuertes de Paraguay es una verdadera odisea. Por eso, cuando vivíamos en las afueras, no trabajábamos allí. Teníamos que hacer recurrentemente los viajes hasta la capital. Dormíamos en las afueras de la ciudad pero trabajábamos y vivíamos en Asunción. Casi diariamente teníamos que repetir una y otra vez el mismo camino. Nuestra calidad de vida era mil veces superior cuando vivíamos en la ajetreada Ciudad de México, a pocas cuadras del trabajo, sin el estrés del recorrido constante. Con tanto desgaste que nos producía la falsa calma, decidimos que esa vida, así como la estábamos llevando, no era para nosotros.

Cocinar con una lata de cerveza



Quiero compartir esto porque puede ser útil para todos y sé que no hay forma de quedarse sin gas en un buen momento. Siempre es un garrón. Hoy puntualmente me pasó a medio cocinar, con mi hija apurándome con sus mejores pilas cargadas a causa de estar encerrada en la casa por la lluvia y con mucho trabajo pendiente. Miré por la ventana y la furia del agua era tanta que ni pensar en salir a cambiar la bendita garrafa. Entonces recordé la lata mágica de cerveza del gran Ezequiel Steinman, que dejó en la cocina tras una reciente visita. Con una lata creó una exquisita hornalla que con un poco de alcohol y la ayuda de un fósforo puede salvar el día tanto de los campistas como de una madre desesperada en medio de una tormenta.

10 RAZONES PARA MUDARSE DE CIUDAD



En tres días nos mudamos de ciudad. Muchos nos preguntaron porqué y la respuesta fue honesta y simple: llegamos a un lugar que nos gustó y encontramos la forma de quedarnos más tiempo. Tan simple que pareciera que algunos se quedaron inconformes. ¿Qué debería ser más satisfactorio qué hacer lo que uno quiere y estar donde se le da la gana? ¿Necesitamos más razones que esas para encontrar una respuesta correcta? Entonces, se me ocurrió hacer una lista, solo 10 razones porque hay miles más, por las cuales recomiendo cambiar de lugar cada cierto tiempo. 

Charla debate sobre periodismo independiente en la UNILA


Vagabundear estuvo de visita por la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), de Foz de Iguazú, Brasil, para una charla debate sobre periodismo independiente. Durante el encuentro pudimos compartir con estudiantes de varias carreras y diversos países sobre los viajes que hemos ido realizando y nuestra forma de trabajo como periodistas.

Abajo un pequeño recuerdo que nos tomamos con un grupo de alumnos, tras finalizar la charla. Agradecidos.

Las Cataratas según Alvar Núñez Cabeza de Vaca








Imponentes las Cataratas del Iguazú. Cien por ciento guaraníes. Descubiertas un día de enero, relataba Alvar Núñez Cabeza de Vaca en su libro Naufragios y Comentarios, que al llegar en 1542 con su expedición a la zona encontró el primer río desde que salió de las costas de Brasil, en Santa Catarina. Gracias al apoyo de los nativos que les vendieron canoas y los guiaron, acompañado de 80 hombres partió por el río Iguazú cuando las corrientes del río empezaron a desprender toda su furia contra las canoas, razón que los obligó a sacarlas del agua y seguir el viaje por tierra llevándolas más de media legua “a fuerza de brazos”.

El lugar fue descrito así: “el río da un salto por unas peñas muy altas, y da el agua en lo bajo de la tierra tan gran golpe que de muy lejos se oye, y la espuma el agua como cae con tanta fuerza”. Lejos de ser un acto de contemplación de una de las siete nuevas maravillas del mundo por la obstaculización a la hora de continuar camino, el relato prosiguió de la siguiente manera: “Salvado aquel mal paso, volvieron a meter en el agua las dichas canoas y proseguir su viaje, y fueron por el dicho río abajo hasta que llegaron al Río Paraná”.



Actualmente,  uno de los saltos lleva el nombre de este aventurero. Y por supuesto, y mediante la gran infraestructura turística realizar los recorridos por la zona es un placer. Las personas con espíritu un poco más inquieto pueden realizar un tour de acercamiento en balsa tanto en la parte inferior como superior de las Cataratas.

Algunos arroyitos del Paraguay para apaciguar el calor de más de 40°



Siempre lo dije, lo que más me gusta de Paraguay está en el interior, su naturaleza, en sus arroyos. Con el calor del verano que invade Paraguay, las opciones van entre encerrarse con el aire acondicionado al máximo, sentarse de cara al ventilador, mojarse la cabeza directamente con el agua del termo, el clásico manguerazo o chapuzón en la piscina los afortunados, o armarse de valor y salir en busca de una corriente de agua fuera de la capital, una opción sabia que dota de paz mental. Hoy opto por recomendar 4 destinos que están medianamente cerca y valen la pena. Por supuesto hay más, muchos más, y si alguien quiere sumar recomendaciones, bienvenidas sean.

Chololó: Ubicado en Piribebuy y a unos 70 km. de Asunción. Personalmente me encanta porque su pequeña cascada me da los mejores masajes. Las aguas son tranquilas y es ideal para los niños. Da para una escapada de un día y mi recomendación, si se puede, es no ir  domingo porque se llena de gente que se sienta a refrescarse mientras toma una cerveza. Pasaría por alto el comentario, si después no dejaran el lugar lleno de latas. Pero ir un día de semana es una experiencia fantástica.


Cenote Zací






El Zací, que en lengua maya quiere decir “gavilán blanco”, es un cenote ubicado en pleno centro de la Ciudad de Valladolid, sureste mexicano. Los cenotes, depósitos de agua dulce que se encuentran dentro de cavernas o grutas, y lugar donde los mayas realizaban sus ofrendas para agradecer el vital líquido, se consideran sagrados. Se cree que su formación tiene origen en la última era glacial, hace unos 15 mil años, cuando los niveles del mar cambiaron. Otras teorías, dicen que su origen tiene relación con el impacto del meteorito Chicxulub, que cayó en la punta continental de la Península de Yucatán, hace 65 millones de años.


El nombre Zací recuerda a la ciudad prehispánica que se asentaba en la zona, donde según cuenta la leyenda, la hermosa Zac-Nicte, nieta de la hechicera local, y Hulkin, hijo del cacique del lugar, se enamoraron tan profundamente con las aguas del cenote, donde se reunían a escondidas. En uno de esos encuentros, la joven quedó embarazada. El padre de Hulkin, molesto, envió a su heredero a otro poblado, presionándolo a casarse con la hija de un cacique vecino, con quien ya se había pactado una alianza.

La ruta cubana del tabaco

Fotos: Amadeo Velázquez
Texto: Mariel Fatecha






Cuba es conocida por su música, su medicina, el calor de su gente, su revolución y por supuesto, por ser el paraíso de los fumadores de Habanos. Gracias a sus condiciones geográficas, allí se produce el mejor tabaco del mundo. Es un orgullo cubano que, como casi todas las cosas, mantiene dos vías de comercio: La oficial y la clandestina.

Pablo me trae el pedido a la tarde. Arrima la puerta del cuarto “para que nadie vea”, y no sin cierta ceremonia, saca de la bolsa de nylon una cajita de madera cuidadosamente lustrada. “Cohiba”, dice el grabado. La abre para mostrarme sus sellos de garantía y me asegura que es completamente original, “que la sacaron de la Casa del Habano” y que sólo me la deja a 70 pesos convertibles cubanos (algo así como 65 euros), cuando en la tienda sale 365. Son 25 Cohibas robustos y sé que el precio, si son verdaderos, es más que tentador. Yo confío, más que nada porque estamos en Viñales, Pinar del Río, la zona de Cuba denominada Vuelta Abajo donde por las condiciones climáticas, de suelo y la habilidad de los campesinos de la región, se considera que están las mejores plantaciones de tabaco del mundo. Fumar tabaco falso en Pinar del Río es como tomar tequila adulterado en el conocido municipio de Jalisco que lleva el nombre de la famosa bebida mexicana. “Aquí sí puedes conseguir los Habanos originales a buen precio, no como en otros lugares, por ejemplo en la Habana…nunca compres en las calles de la Habana, porque te van a dar falsos”, me asegura.

Sueños Arrebatados



El fotógrafo paraguayo Amadeo Velázquez desarrolló durante los meses de agosto y noviembre de 2011 el documental fotográfico "Sueños Arrebatados", en la ciudad fronteriza de Mexicali, Baja California.

Los migrantes deportados que se hospedan en el antiguo Hotel Centenario, conocido actualmente como Hotel Migrante, se organizan diariamente para cubrir todas las actividades de limpieza y aseo. El Hotel Migrante no tiene grandes comodidades, duermen en el piso, no hay ventanas ni puertas en las habitaciones y pasillos, como tampoco luz eléctrica, pero es más seguro que estar en la calle, según los testimonios de los mismos deportados. El edificio del Hotel Migrante fue tomado por un grupo de deportados mexicanos en el 2010, quienes luego de limpiar las instalaciones del lugar, las convirtieron en un refugio para los cientos de ciudadanos que son deportados por los EEUU diariamente. Allí los deportados tienen un lugar donde pasar la noche y alimentarse gratuitamente. La mayoría de las deportaciones se realizan en la madrugada, por lo que muchos son víctimas de asaltos y agresiones por deambular por las oscuras calles de un pueblo que no conocen.

Manu Chao en Arizona


Esta noche, Manu Chao está dando un concierto gratuito en Phoenix, Arizona, contra la ley SB1070. Por supuesto me encantaría estar, pero no tengo visa y estoy muy lejos. Con esta ley, el Gobierno de los Estados Unidos criminaliza a todos los migrantes, cuando los verdaderos criminales son los que la han respaldado.

Aunque en teoría, desde hace poco más de un mes, el país norteamericano detuvo las deportaciones de personas sin antecedentes penales, cada madrugada sigue tirando gente en la frontera mexicana. Y "tirando" es un término generoso. Algunos de los migrantes tienen casa, familia y hasta una empresa que crea fuentes de trabajo. Al deportarlos, les sacan todas sus pertenencias y los tiran sin un céntimo que pueda facilarles un hospedaje, comida o un regreso a su ciudad de origen.

La única opción que les queda a estos deportados es volver a intentar cruzar la frontera, simplemente hasta lograrlo o morir.

El Muro de la Vergüenza


El fotógrafo Amadeo Velázquez anda por el norte del país, realizando retratos de aquellos hombres transfronterizos. El trabajo, denominado “Sueños Arrebatados”, que lo está realizando gracias al apoyo de Conaculta, se desplaza en el triángulo que abarca Ensenada, Mexicali y Tijuana, aunque está centrado en la vida de los deportados que llegan al Hotel Migrante en Mexicali, un refugio para los expulsados por la ley norteamericana, no deseados por la ley mexicana y rezagados por la ley de sus países de origen.

Aunque no puedo subir fotos de su producción en Mexicali hasta después de realizarse la exposición programada para el mes de noviembre en el DF, comparto una fotografía suya de una familia que conversa en la frontera Tijuana – San Diego, separada por las vallas del gran muro de la vergüenza.

Como todos los muros, éste es un verdadero cementerio. Si bien muchos lo trepan – me contaba que ese día de la foto, dos migrantes saltaron la muralla y fueron perseguidos por elementos de la Patrulla Fronteriza - con su construcción, los migrantes eligieron pasos más peligrosos, como el desierto de Arizona, donde miles mueren de sed, perdidos, o simplemente asesinados por coyotes y cárteles. Otros miles desaparecen.

Los dejo con esa imagen de reencuentro, aunque sin la calidez de un abrazo, tras las barreras. Cuando tenga los datos sobre fechas y lugares de exposición del trabajo, los publico.

Una bella palabra

Calificamos el verbo vagabundear como la acción de andar errante. El término errante lo aplicamos a las personas que andan sin domicilio fijo, con su vida a cuestas, y también como sinónimo de errático. Asociamos la vida vagabunda con la vida errática, sin propósito, sin fin claro. Una vida sin propósito inmediatamente puede encasillarse en una vida inútil y así, palabra tan bella como vagabundear puede quedar injustamente a la par que un viejo trapo de piso.

Cuando nació mi hija me carcomió el miedo. Ese miedo que te impone la sociedad a hacer las cosas como te las venden, ser una mamá equilibrada y segura, con trabajo, ordenada y relación perfecta. No tengo ninguna de esas cualidades, excepto ser laburante, pero me esmeré más allá de mí por hacer las cosas de la manera que se supone que se deben hacer. El primer y segundo año de su vida lo compaginé relativamente bien con mi forma de pensar, el tercero creo que simplemente mi vida, lejos de ser vagabunda, sí se volvió errática, irresponsable con mi alma y mi ser.

Caí en esa hipocresía que distorsiona los sueños. Por compartir tiempo con ella cambié de ciudad y de trabajo y terminé encerrada en esta mente, asfixiada en una ciudad tan grande como es el DF y a sabiendas que me estaba engañando, que me estaba siendo completamente infiel, opté por no pensar más. Quedarme en blanco, dejarme llevar, alejarme de las decisiones.

Hace un año que no escribo en el blog. Lo último lo hice cuando estaba en Malinalco, cuando nos daba el sol y Jade bailaba sobre las pirámides o estaba correteando en el patio de la casa, en bombacha porque acababa de dejar los pañales. Recuerdo que cuando quería hacer pis se bajaba la bombacha, se agachaba y ya, que tanto lío. Si mi madre la veía definitivamente se iba a escandalizar, pero ella estaba creciendo y si quería hacer pis lo hacía, el patio era grande y todo le valía gorro.

Un año después, ella tiene maestros, tareas, y yo tengo reuniones de padres, y si me olvido de algo me mandan notas con caras tristes en el cuaderno naranja. Por momentos es demasiado para mí, pero opto por no pensar y continuar.

Esta mañana la llevé a Jade a La Feria, ese parque lleno de juegos mecánicos y demás. Bueno, fueron entradas tiradas ala basura. No se quiso subir a ninguno, solo quiso entrar al castillo de los espejos. Después no hubo forma de convencerla. De ahí, como estábamos cerca, la llevé al Castillo de Chapultepec, porque es una obsesionada con los castillos. Bueno, entró a la primera sala y me dijo que no quería recorrerlo más, que se quería ir a casa.

Frustrada, estábamos saliendo de ahí cuando apareció un kiosco, como los de las plazas que están en todos los pueblos y donde a veces bailan Son, o se sienta las parejas, y los chicos corren y no hay nada más que unas escaleras y un espacio redondo. Se fue corriendo ahí y se quedó dos horas, subía, bajaba, jugaba con las niñas que también se trepaban. Y yo pensando “al final, mirá que fácil era”. Me acordé de ella cantando en los parques, corriendo en la huerta de Cris, ella entre las ovejas del abuelo, ella en San Telmo, ella en la arena, ella en la nieve, ella en el cerro, en el teleférico, ella en movimiento.

Así que no me vengan con nada. No me vengan con calesitas, con autos voladores, con patios de juegos en los lugares de comida chatarra, con películas 3D ni con cualquier invento que sirva para distraer un rato a los niños inquietos de aire, de sol. Sirven cuando no tenemos nada que hacer una tarde encerrados en el infierno, pero es solo eso, pura y barata distracción.

…y vagabundear es una palabra hermosa, que de errática no tiene más que malos entendedores…

El Templo del Sol




Jade persigue mariposas. Es un domingo soleado y subimos lentamente "El Cerro de los ídolos". A los costados pura vegetación profunda. De vez en cuando árboles centenarios sobrepasan las alturas. Un grupo de jubilados nos acompaña en el viaje, sonrientes, algunos se quedaron haciendo ejercicios en la entrada y otros mueven los brazos en círculos mientras se elevan los 125 metros hasta los vestigios mexicas.

A lo alto del cerro están las pirámides de Malinalco, único templo monolítico de América y antiguo centro de entrenamiento espiritual y físico de los guerreros jaguares y águilas. Jade se pone a bailar y cantar en un escenario de más de 500 años, todos los que estamos arriba nos dispersamos. Somos pocos. El grupo sube primero a la pirámide y todos se sientan a contemplar el cielo. Levantan las manos con las palmas hacia arriba, absorviendo la mayor energía posible. Le muestro a Jade las esculturas que cuidaban la morada de los Caballeros del Sol y ella me muestra Vaquitas de San Antonio (o catarinas, como dicen en México). Cuando se baja el grupo, subimos nosotros. Amadeo va a sacar fotos y nosotras nos sentamos un ratito, con los ojos bien abiertos.

En los últimos meses tuvimos mineros televisados, volcanes en erupción, El Ponchis, mudanzas, trabajos nuevos, películas, recetas, Peña Nieto, pero allí, desde los vestigios de aquella civilazión y por esos largos minutos no hay que pensar en nada, se sume en una meditacion inconsciente. Las pirámides de Malinalco son íntimas, con mil veces menos visitantes que las de Teotihuacan o Chichén Itzá, por un breve lapso, uno puede apoderarse de ellas. Piedra, cerro y vista panorámica del pueblo, solcito rico y Jade feliz, desde allí el mundo se siente simplemente perfecto.