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Algunos arroyitos del Paraguay para apaciguar el calor de más de 40°



Siempre lo dije, lo que más me gusta de Paraguay está en el interior, su naturaleza, en sus arroyos. Con el calor del verano que invade Paraguay, las opciones van entre encerrarse con el aire acondicionado al máximo, sentarse de cara al ventilador, mojarse la cabeza directamente con el agua del termo, el clásico manguerazo o chapuzón en la piscina los afortunados, o armarse de valor y salir en busca de una corriente de agua fuera de la capital, una opción sabia que dota de paz mental. Hoy opto por recomendar 4 destinos que están medianamente cerca y valen la pena. Por supuesto hay más, muchos más, y si alguien quiere sumar recomendaciones, bienvenidas sean.

Chololó: Ubicado en Piribebuy y a unos 70 km. de Asunción. Personalmente me encanta porque su pequeña cascada me da los mejores masajes. Las aguas son tranquilas y es ideal para los niños. Da para una escapada de un día y mi recomendación, si se puede, es no ir  domingo porque se llena de gente que se sienta a refrescarse mientras toma una cerveza. Pasaría por alto el comentario, si después no dejaran el lugar lleno de latas. Pero ir un día de semana es una experiencia fantástica.


Viajar en familia

Hace unos días me escribieron dos chicas para contarme que estaban planeando un viaje por Latinoamérica. Me encanta que la gente viaje y bien colada, siempre termino sintiéndome cómplice cuando alguien está empacando. Pero les conté que por esas cosas de la vida estaba viviendo ahora en Zacatecas, México, que tenía una niña y que a pesar de que seguíamos en movimiento los viajes eran diferentes, muy diferentes.

La primera vez que Jade subió a un avión tenía dos meses de vida. Fue un viaje ida y vuelta, sabía perfectamente adonde iba y por cuanto tiempo. Nada más lejos que andar de mochileros. Para esa ocasión el equipaje fue algo extenso y después seguimos trasladándonos con cierta histeria de padres primerizos que quieren tener todo bajo control.

Ya no somos tan neuros como aquellas primeras veces. Me tocó viajar sola con Jade en colectivo, auto y avión en viajes largos, me tocó viajar con Amadeo, con mi hermano y con una amiga de oro, de oro, (gracias Amelí!) que me ayudó en una de mis mudanzas con una energía envidiable. Recuerdo que mientras Jade andaba colgada de un portabebés la loca me ayudaba a cargar hasta mi máquina de coser.

Pero todos los viajes post nacimiento, incluido el último con mucho menos equipaje, fueron completamente planificados. No conocíamos Zacatecas cuando vinimos de Asunción pero a Amadeo lo esperaba un trabajo y reserva de hotel. Al llegar sólo tuvimos que decirle al taxista adonde nos tenía que llevar.

Un tiempo, este tiempo, me olvidé de los viajes de mochila. Creí que la maternidad y los viajes de mochila eran agua y aceite. Anoche me agarró cierta nostalgia por la ruta y mirando blogs me reencontré con los Zapp, aquel matrimonio argentino que hiceron la ruta Argentina - Alaska. Hoy tienen cuatro hijos y siguen viajando, ahora andan por Nueva Zelanda.

Les dejo la ruta de enlace un video extraído de la web de esta hermosa, hermosa, hermosísima familia, que demuestra que viajar es un sueño que todos podemos realizar, solos o con los que más amamos.

(Antes del video pasan una publicidad, pero vale la pena esperar).